Aunque es muy obvio que Linkedin es una red social pensada para que profesionales interactúen, es importante tener en cuenta esta recomendación para evitar que otros accedan a tu perfil y lo inhabiliten o lo modifiquen.

Linkedin nos permite vincular diferentes correos electrónicos a nuestra cuenta, y agregar al correo corporativo como uno de ellos es más común de lo que se cree. Al fin y al cabo, las relaciones profesionales suelen surgir de la actividad del empleado con sus clientes o colegas. Es más fácil que un contacto nos encuentre si interactuamos con él a través del correo corporativo y usamos las opciones de importar contactos en Linkedin.

Pues esto puede convertirse en una pesadilla, como le pasó a un conocido. Vamos a llamarlo Juan Perez y a decir que trabajó en La Oficina Inc. para no violar la privacidad de los involucrados:

Resulta que Juan Perez, un agente comercial, renunció a La Oficina Inc. y tenía vinculado su correo personal juanperez@hotmail.com a Linkedin, junto con jperez@laoficinainc.com. Su cuenta de Linkedin era el cúmulo de años de trabajo como agente comercial y tenía allí contactos que pertenecían de empresas con las que había interactuado a lo largo de su carrera. Algunos de ellos habían trascendido a convertirse en amigos, otros eran solo proveedores, otros clientes, otros colegas y otros competencia. En resumen era una comunidad laboral que representaba los vínculos comerciales de Juan, expresados como contactos de Linkedin. Lo normal.

Pues Juan Perez obtuvo unas mejores condiciones laborales en La Competencia Inc. y fue contratado con mejores prestaciones laborales. Empezó a contactar a sus contactos de Linkedin (podrían haber sido de Facebook, de Whatsapp, de Twitter, o contactos de teléfono, pero eran de Linkedin) ya que ahí es donde estaban sus conocidos. Todo bien la primera semana.

Pero oh sorpresa, cuando la segunda semana, al intentar acceder a su cuenta, ya no podía hacerlo. La página de Linkedin le decía que su contraseña era incorrecta, la cual él ni siquiera escribía porque estaba almacenada en el navegador. Tras varios reintentos eligió la opción de recordar contraseña para que le enviaran un correo y poder así cambiarla y seguir todo como siempre.

Pues el correo nunca llegó. Sus relaciones comerciales expresadas en años de construcción de contactos en Linkedin estaban en riesgo de perderse para tener que ser reconstruidas nuevamente. Lo malo: desde la cuenta de un colega podía ver que su perfil seguía activo. No había sido borrado, ni accidentalmente bloqueado. No se entendía qué había pasado.

Para no extender tanto la explicación técnica, lo que le pasó a Juan fue lo siguiente: el nuevo empleado de La Oficina Inc tuvo acceso al correo electrónico corporativo de jperez@laoficinainc.com. Con acceso a ese correo pudo solicitar el cambio de contraseña de la cuenta de Linkedin de Juan y una vez adentro de la cuenta, retiró su correo personal de la lista de correos vinculados e impidió así el acceso para Juan. Además cambiaron su celular de contacto, así que también podían recuperar la contraseña via SMS. Una maniobra muy sencilla de hacer, que no requiere más que tener acceso al correo corporativo del exempleado. Algo muy común en empleados que manejan clientes.

Juan tuvo que surtir una serie de pasos y trámites para que Linkedin supiera que él era el dueño de la cuenta y que habían accedido irregularmente a su perfil. Al final la historia tuvo un final feliz, pero pudo haberse evitado si tan solo Juan nunca hubiera ingresado el email corporativo como correo vinculado a su cuenta de Linkedin.

Así que revisa ahora mismo qué correo y qué celular tienes vinculado a tu cuenta, y para que sea realmente tuyo, solo usa tus correos personales o celulares personales. No uses los corporativos porque te expones a perder el acceso en algún momento. Bueno, a menos de que seas el dueño de la empresa donde trabajas y nunca vayas a renunciar.